Bases científicas de la Medicina Integrativa

Bases científicas de la Medicina Integrativa

La medicina integrativa dejó de ser una tendencia para consolidarse y transformarse en el nuevo paradigma de la medicina. Hoy en día ya no se discute la relación entre el cuerpo y la mente y su impacto directo sobre la salud o la enfermedad. No solo contamos con publicaciones y libros de texto sobre medicina integrativa (12), sino que centros de prestigio mundial cuentan con activos programas de medicina integrativa, como ser la Mayo Clinic, el M. D. Anderson Cancer Center o el Memorial Sloan-Kettering.

 

La medicina integrativa combina lo mejor de la medicina convencional con lo mejor de la medicina complementaria, teniendo muy presente la relación mente cuerpo y su impacto directo en nuestro organismo.

 

Según define el Dr. David Rakel en su tratado de medicina integrativa: “La medicina integrativa está orientada a la restitución de la salud y resalta la importancia de la relación entre el médico y el paciente como un aspecto central. Se enfoca en los métodos menos invasivos, menos tóxicos y menos costosos para tratar de facilitar la salud al integrar tanto las modalidades del tratamiento convencional como modalidades complementarias. Sus recomendaciones están basadas en una comprensión de los aspectos físicos, emocionales, psicológicos y espirituales del ser humano”. (12)

 

Los pacientes que se benefician con este tipo de intervención son los portadores de enfermedades crónicas como el cáncer, las enfermedades autoinmunes, los procesos degenerativos y las enfermedades cardiovasculares.

 

El cáncer es una enfermedad compleja, que cuenta en su génesis con múltiples factores que contribuyen a su expansión y diseminación. Si partimos de esta premisa, podremos comprender fácilmente el objetivo de la medicina integrativa en oncología, que trata de crearle al cáncer un medio hostil que permita al organismo desarrollar los mecanismos intrínsecos de cada paciente, para hacer frente a esta compleja enfermedad.

 

La restitución de la salud es el primer objetivo. Pero no siempre será posible conseguir la remisión completa, en cuyo caso centraremos todos nuestros esfuerzos en prolongar la supervivencia del paciente, colaborando para tratar de transformar el cáncer en un proceso crónico, poniendo el énfasis en preservar una buena calidad de vida para el paciente y su entorno familiar.

 

Las neurociencias han aportado numerosos conocimientos en los últimos años. Es por ello que sabemos que el cerebro, con su neuroplasticidad, necesita tres meses para establecer nuevas conexiones neuronales y consolidar de este modo nuevos circuitos saludables. Desde la Fundación Salud, Stella Maris Maruso, nos enseña cómo hacerlo.

 

Así es como creamos nuevas herramientas para que el paciente pueda afrontar lo que suele suponer el reto más importante de su vida, asumiendo el rol protagónico de su propia historia personal. De esta manera su organismo estará preparado para colaborar con los tratamientos convencionales que tenga que afrontar, llámese cirugía, radioterapia, quimioterapia o inmunoterapia, o una combinación de todos ellos.

 

La Psico-Neuro-Inmuno-Endocrinología ha aportado muchísimo al enseñarnos los mecanismos intrínsecos del estrés, y como éste afecta en forma negativa a nuestro sistema inmunológico y que dicho sistema, contrario a lo que se creía antes, es muy dinámico y está perfectamente interconectado con el cerebro y con el sistema endocrino. Pero fundamentalmente ha aportado la claridad necesaria para establecer las bases bioquímicas de la relación entre la mente y el cuerpo.

 

Desde la medicina integrativa tenemos los conocimientos necesarios para reeducar al paciente, entrenándolo en el campo de la alimentación, en la correcta gestión de sus emociones y en cómo combatir el estrés, creando así nuevos y saludables hábitos de vida.

 

La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) adhiere a los tratamientos complementarios sugeridos desde la medicina integrativa en el campo de la oncología.

 

Una dieta anticáncer crea un ambiente hostil a la enfermedad 


El cambio en los hábitos de alimentación busca evitar la ingesta de alimentos contaminados con pesticidas, herbicidas y fertilizantes, con el consabido efecto cancerígeno. También debemos reeducar al paciente para que evite comer alimentos proinflamatorios y por el contrario que ingiera alimentos y especias que tienen un efecto antiinflamatorio, ya que la inflamación crea un terreno fértil para el crecimiento del cáncer. Lo propio sucede con la acidosis, por eso es que debemos alcalinizar el medio, básicamente ingiriendo una importante cantidad de frutas, verduras y hortalizas. Y por último, para completar una dieta anti cáncer, debemos recordar al paciente que puede ingerir alimentos que frenan el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos, proceso conocido como angiogénesis, siendo la angiogénesis un elemento fundamental para la expansión de los cánceres sólidos.

 

En concreto, podemos ofrecerle al paciente recursos naturales para diseñar una dieta alcalina, antiinflamatoria y antiangiogénica.

 

Prestigiosos investigadores como Richard Béliveau y Denis Gingras de la Universidad de Montreal se dedicaron a investigar los componentes de los alimentos que ingerimos con actividad anticáncer (1). A estos compuestos naturales los llamaron nutraceuticals y gracias estas investigaciones hoy podemos saber con una base científica los innumerables beneficios de ingerir té verde, cúrcuma, frutos rojos, coles, brócoli, ajo, frutos secos, uvas, chocolate negro, etc.

 

Un factor importante a tener en cuenta es el estricto control del sobrepeso, ya que está bien establecido que los pacientes obesos no solamente tienen mayor riesgo de padecer cáncer sino que además responden muy mal a los tratamientos convencionales.

 

La combinación de una dieta hipocalórica junto con el ejercicio físico está especialmente indicada en este tipo de casos.


Fortalecer el sistema inmune


El objetivo más importante de la medicina integrativa es fortalecer y vigorizar el sistema inmune, creando un ambiente agradable al paciente y a su familia, estimulando a ambos a participar en la tarea con un enfoque muy humano teniendo siempre a la empatía como la principal herramienta de comunicación.

 

El sistema inmune juega un papel fundamental en el cáncer, tanto en la génesis de la enfermedad como en la recuperación de la salud, impactando directamente en la tasa de supervivencia al colaborar con la eficacia de los tratamientos convencionales.

 

El sistema inmune cuenta con las células NK (Natural Killers o asesinos naturales) entre sus estrellas principales. Estas células altamente especializadas patrullan constantemente cada rincón de nuestro organismo, eliminando directamente las células envejecidas y las células atípicas, no teniendo la necesidad de tener un contacto previo con ellas, como para reconocerlas como una amenaza que debe ser eliminada. Pero estas células tan poderosas y altamente especializadas, son sensibles a estímulos negativos como el estrés crónico y los desordenes emocionales sostenidos en el tiempo.

 

En un vídeo de la Universidad de Cambridge se aprecia cómo una Célula T natural killer (N.K.) ataca a una célula cancerosa. La bibliografía actual nos aporta datos muy interesantes acerca del rol de las células del sistema inmune, particularmente las NK en la supervivencia de los pacientes: cuánto más activas y vigorosas se encuentran estas células junto con otros marcadores inmunológicos, mayor es la tasa de supervivencia. Los autores de un trabajo publicado en el Annals of the New York Academy of  Science, estudiaron una población de 77 mujeres con cáncer de mama y en cada una de ellas, al momento del diagnóstico, hicieron interactuar in vitro sus propias células NK con las células tumorales extraídas en el momento de la cirugía y observaron dos poblaciones bien definidas: por un lado se encontraban las mujeres que tenían una actividad muy atenuada de sus NK frente a las células tumorales y por el otro lado, se encontraban las pacientes que tenían una vigorosa actividad antitumoral por parte de sus células NK. Al cabo de doce años de seguimiento encontraron que el 47 % de las pacientes del primer grupo habían fallecido, en cambio las mujeres del segundo grupo tenían una supervivencia del 95 %, vale decir las que tenían una buena respuesta de sus células NK (2).

 

 

Pero, ¿cómo podemos fortalecer el sistema inmune?

 

 

1.- Control de las emociones

La adecuada gestión de las emociones juega un papel fundamental en la recuperación del paciente, ya que dichas emociones generalmente forman parte de la génesis de la enfermedad al debilitar el sistema inmunológico.

 

El mecanismo por el cual las emociones deprimen el sistema inmunológico es doble: el primero es por la liberación directa de neuropéptidos negativos que impactan negativamente sobre dicho sistema, y el segundo es a través del bien conocido mecanismo del estrés, donde esas emociones se transforman en agentes estresores que, sostenidos en el tiempo, estimulan en forma directa la liberación de catecolaminas, adrenocorticotrofina (ACTH) y cortisol (las hormonas del estrés crónico). Mediante estos agentes las emociones impactan negativamente sobre el sistema inmunitario.

 

El paciente debe afrontar y solucionar esos conflictos emocionales para contribuir a generar una nueva bioquímica que fabrique neuropéptidos positivos que contribuyan al fortalecimiento de su sistema inmune. De esta manera, el paciente toma las riendas de su vida, siendo protagonista de sí mismo y definiendo el propósito de dicha vida.


 

2.- Yoga, Meditación, Taichi y Chi Kung

Estas disciplinas logran fortalecer el sistema inmune a través de un mecanismo indirecto, vale decir, contrarrestando los efectos crónicos del estrés sobre dicho sistema. Tanto el yoga como el taichi o la meditación, logran recuperar la calma al centrar nuestra atención en la respiración, en el movimiento, en repetir un mantra o simplemente en concentrarnos en la nada, teniendo así una conciencia plena de nuestro cuerpo. Y esto hace que el foco de nuestra atención se aleje de la mente, que permanentemente nos recuerda los problemas, las obligaciones y los conflictos, nos pone ansiosos, nos deprime y nos estresa.

 

Nuestra permanente búsqueda del conocimiento nos hizo consultar a las fuentes y es por ello que tenemos el privilegio de conocer las técnicas empleadas en el M. D. Anderson Cancer Center en el campo del Yoga Tibetano aplicado a los pacientes con cáncer.

 

Desde el departamento de Medicina Integrativa de este prestigioso centro, de fama mundial en la lucha contra el cáncer, se emplean estas técnicas en el tratamiento complementario de los pacientes con diagnóstico de cáncer.

 

Un estudio publicado por el Hospital General de Massachussets documenta cómo la meditación puede afectar al cerebro (publicación del diario ABC). Los autores concluyen que la práctica de un programa de meditación de ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés.

 

Alejandro Chaoul, Ph.D, es doctor en Filosofía y Religiones Tibetanas por la Universidad de Texas, especializado en la Tradición Bön y su milenaria presencia en el Tibet. Desde el M.D. Anderson Cancer Center coordina las prácticas con los pacientes en Houston y junto con Alejandro Torrealba, director del Centro Milarepa de Las Palmas de Gran Canaria, nos entrenan para aplicar estas prácticas a los pacientes en nuestro Programa de Medicina Integrativa, dentro de las que se destacan técnicas como el Tsa Lung , Trul Khor y el poder sanador de los sonidos.


 

3.- Ejercicio físico

El ejercicio físico es una herramienta indispensable para crear un entorno saludable y sus beneficios están ampliamente difundidos y abarcan múltiples aspectos como: el control de la carga glucémica (muy importante en los pacientes con cáncer), el control de las cifras tensionales y la liberación de endorfinas con el consiguiente estado de bienestar que permite colaborar en el control del estrés y la ansiedad.

 

También tiene efectos bien documentados sobre el sistema inmune, mejorando todos los marcadores inmunológicos. Pero lo realmente importante es que no es necesario ser un atleta ni correr un maratón: el simple hábito de caminar treinta minutos diarios, seis veces por semana, es lo que necesitamos para obtener los beneficios antes mencionados.

 

 

4.- Masaje terapéutico

Un estudio publicado en el Journal of Alternative and Complementary Medicine, confirma los beneficios biológicos de los masajes terapéuticos (3).

 

En este estudio, investigadores del Centro Médico Cedars-Sinai de Los Angeles, en los Estados Unidos, reclutaron a 53 hombres y mujeres, todos adultos sanos. A 29 de ellos les asignaron al azar sesiones de 45 minutos de masaje sueco profundo (actúa sobre zonas de tensión). Los otros 24 recibieron sesiones de un masaje suave.

 

A todos los voluntarios se les colocaron catéteres intravenosos para tomar muestras de sangre inmediatamente antes del masaje y hasta una hora después para observar los cambios. Para su sorpresa, los investigadores –que recibieron el patrocinio del Centro Nacional para la Medicina Alternativa y Complementaria, división del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos– descubrieron que apenas una sola sesión de masaje desencadenaba cambios biológicos importantes.

 

Los voluntarios que recibieron el masaje sueco experimentaron significativas bajas en los niveles de la hormona del estrés (cortisol) tanto en sangre como en saliva, así como en la ACTH (adrenocorticotrofina), hormona segregada y almacenada en la hipófisis, que regula los niveles del cortisol. La ACTH y el cortisol son las hormonas responsables de los efectos nocivos del estrés.

 

Registraron también aumentos en la cantidad de linfocitos incluidos los NK, glóbulos blancos que, como antes mencionáramos, son parte fundamental del sistema inmunológico.

 

Aquellos que habían recibido el masaje suave dieron muestras de mayores aumentos que el otro grupo en los niveles de oxitocina, hormona vinculada con la satisfacción, y mayores bajas en la hormona adrenocorticotrofina (ACTH).


 

5.- Suplementos alimentarios

 

Luego de mucha controversia a nivel científico acerca de los beneficios de las vitaminas como coadyuvantes en el tratamiento de los pacientes con cáncer, arribamos a la conclusión de que en el análisis de una sola variable, en este caso las vitaminas y oligoelementos, los resultados suelen ser dispares y poco concluyentes. Sin embargo, cuando analizamos estos suplementos sumados a un cambio de estilo de vida que incluyen una dieta anticáncer, control del estrés, manejo adecuado de las emociones con resolución de los conflictos interpersonales, ejercicio físico y reuniones periódicas con grupos de autoayuda, los datos no se hacen esperar (8).

 

Las vitaminas C y E como antioxidantes, la vitamina D, el selenio y los ácidos grasos Omega-3, deberían ser el pilar de los complementos recomendados desde la óptica de la Medicina Integrativa. Estos suplementos junto con una dieta anticáncer, el ejercicio físico regular, la práctica de técnicas antiestrés y el correcto manejo de la emociones, sumado a los tratamientos de la moderna medicina convencional, hacen que “El todo sea mucho mayor que la suma de las partes por separado” y ese es el mayor aporte de la Medicina Integrativa.

 

El selenio merece un apartado especial, ya que se trata de un oligoelemento esencial en el desarrollo y la producción de células del sistema inmune y entre ellas las poderosas células NK. Este oligoelemento se encuentra bastante escaso en los alimentos que ingerimos regularmente, por lo tanto es necesario suplementarlos a nuestra dieta.

 

El psk/psp es un potente inmunoestimulador ampliamente empleado en la medicina tradicional china y japonesa: se trata de un polisacárido extraído de un hongo llamado coriolus versicolor y dicho hongo crece en la corteza de los árboles que habitan los bosques templados de América del Norte, Asia y Europa.

 

El psk/psp, empleado como adyuvante en la terapia del cáncer ha demostrado aumentar las tasas de sobrevida en los pacientes con cáncer gástrico y colorrectal. Lo propio se ha reportado para el cáncer de pulmón. Más de 400 trabajos científicos publicados por autores japoneses avalan lo expuesto.

 

Si bien es de venta libre, es conveniente recordar que debe ser administrado bajo supervisión y control médico.


 

6.- Acupuntura

 

La acupuntura forma parte del arsenal terapéutico de la Medicina Tradicional China, ampliamente aceptada y difundida actualmente en occidente. Su empleo está recomendado en el tratamiento del dolor y la ansiedad, cuadros que suelen acompañar a los pacientes oncológicos. La acupuntura es una herramienta útil que ayuda a disminuir los niveles de estrés con el ya mencionado beneficio sobre el sistema inmune y reduce además el consumo de analgésicos y ansiolíticos. Esto supone un beneficio secundario importante que contribuye a no sobrecargar el hígado y los riñones, órganos tan necesarios para el paciente a la hora de afrontar la quimioterapia y otros tratamientos oncológicos agresivos.

 

El Colegio Oficial de Médicos de Barcelona hace un exhaustivo análisis bibliográfico de los beneficios cada día menos discutidos de la acupuntura, describiendo detalladamente los mecanismos de acción locales, regionales y a distancia donde están involucrados la serotonina, la histamina, las encefalinas y las llamadas beta-endorfinas:



Bases bibliográficas

 

Luego de lo anteriormente expuesto, la pregunta que no se puede obviar es: ¿Existen evidencias científicas que avalen el empleo de estos tratamientos complementarios a la medicina convencional? Y la respuesta es SÍ.

 

El Dr. David Servan-Schreiber en su libro Anti Cáncer (4) hace un exhaustivo análisis científico y bibliográfico donde encuentra, con literatura científica bien contrastada, la respuesta a dicha pregunta.

 

El Dr. Schreiber en su magnífico libro, con un lenguaje llano y directo recorre las evidencias científicas del rol del sistema inmune en el cáncer, tanto en el laboratorio experimental con animales, como en la clínica.

 

Analizando con más detalle este último punto, vale decir, en el campo de la medicina integrativa aplicada al ser humano, es importante analizar algunas publicaciones que nos brindan sólidos aportes:


La remisión espontánea de cánceres considerados incurables por la medicina convencional, es un hecho bien documentado en la literatura médica, a pesar de que algunos escépticos se empeñan en negar esa evidencia argumentando errores de diagnóstico, sugiriendo que dichas remisiones no se tratarían de verdaderos casos de cáncer o simplemente considerándolos casos excepcionales.

 

Esos casos bien documentados han sido revisados por el Dr. Sherelle, de la Gawler Foundation. En esta amplia revisión el autor concluye que la remisión espontánea es un hecho más frecuente que el que creemos y adhiere con el Dr. Aldbelrazeq (5) a la creación de un registro internacional de estos casos, que nos permita aprender más acerca de los mecanismos de la remisión espontánea en cáncer, para tratar de llevarlos a la práctica clínica.

 

Si bien es cierto que el pronóstico de los pacientes con cáncer mejora día a día gracias a la introducción constante de nuevas e innovadoras terapias de la medicina convencional, hay un subgrupo de pacientes, considerados terminales, con muy mal pronóstico, que prolongan muchísimo su expectativa de vida. Este subgrupo de pacientes, sumado a los pacientes con remisiones totales no reportados, hace que el número total de casos sea mucho mayor del que pensamos. En la pequeña ciudad de Rótterdam, Holanda, investigadores de la Universidad Erasmus encontraron 7 casos perfectamente documentados en un período de 18 meses de estudio(6).

 

Si bien es complejo encontrar una explicación, podríamos considerar que la movilización de procesos intrínsecos del paciente, con la consiguiente respuesta inmune, se lleva gran parte del mérito en el proceso de la remisión espontánea en pacientes con cáncer.


Un artículo muy interesante publicado en el New England Journal of Medicine (7), nos muestra claramente como, con un sistema inmune fuerte y equilibrado, el cáncer no se manifiesta: Dos pacientes de una localidad del Reino Unido recibieron en el mismo Hospital sendos transplantes renales provenientes del mismo donante. Ambos pacientes sufrían de un cuadro de insuficinencia renal terminal, recibiendo hemodiálisis como tratamiento, encontrándose ambos en lista de espera para trasplante.

 

La primera paciente desarrolló un agresivo melanoma metastático, que a pesar de la transplantectomía, falleció poco tiempo después a causa de esa neoplasia. Los médicos intervinientes estaban muy desorientados, pero con el segundo caso que también desarrolló un melanoma pudieron actuar con más premura, descubriendo la causa de ambas “supuestas coincidencias”: La donante de ambos riñones era una mujer que tenía como antecedente el hecho de haberle sido extirpado un pequeño melanoma 18 años antes y rigurosamente cumplía con los controles en una clínica especializada en melanoma y al momento de su accidente de tráfico se encontraba absolutamente libre de enfermedad, por eso es que fue aceptada como donante. En este segundo caso, los médicos actuaron con premura, suspendieron de inmediato la inmunosupresión y administraron potentes inmunoestimuladores y procedieron a la remoción del riñón trasplantado. El paciente volvió a su hemodiálisis y su sistema inmune completó el trabajo: No quedaron ni rastros del melanoma y dos años después, al momento de la publicación del trabajo, el paciente se encontraba totalmente libre de melanoma.

 

Este hecho desafortunado, nos muestra claramente cómo, inhibiendo el sistema inmune, en este caso empleando los inmunosupresores necesarios para evitar el rechazo hacia el órgano trasplantado, los tumores pueden proliferar y poner en riesgo la vida del paciente e incluso acabar con ella.


El profesor Dean Ornish de la Universidad de California (8) diseñó un protocolo muy interesante donde compara dos poblaciones de cáncer incipiente de próstata confirmados con biopsia y con cifras elevadas del PSA (marcador tumoral de la próstata). Un total de 93 pacientes fueron enrolados en este estudio y en forma aleatorizada: la mitad de los pacientes, que formó el grupo control, solamente hicieron los controles periódicos estrictos. La otra mitad de la población, además de los controles regulares, se sometió a un programa donde: 1.- Recibieron un régimen vegetariano de alimentación. 2.- Realizaron ejercicio físico en forma regular (caminata diaria de 30 min. 6 veces a la semana). 3.- Incorporaron suplementos nutricionales a su dieta: Vitaminas C y E, Selenio y ácidos grasos omega 3. 4.- Llevaron a cabo regularmente una práctica anti estrés (Yoga, meditación, control de la respiración o visualizaciones). 5.- Una vez a la semana se reunían en un grupo de apoyo formado por otros pacientes del mismo programa, en sesiones de una hora de duración.

 

Al cabo de un año de estricto seguimiento, los resultados hablaron por sí solos: De los 49 pacientes del grupo control, que no habían modificado su estilo de vida en lo absoluto, el PSA aumentó en promedio un 6 % indicando un lento pero progresivo aumento de la actividad tumoral y en 6 de estos casos dicho empeoramiento hizo que estos pacientes fueran sometidos a cirugía, radioterapia y quimioterapia.

 

Y sorprendentemente, del otro subgrupo de pacientes que sí habían cambiado sustancialmente sus hábitos de vida, ninguno requirió cirugía ni radioterapia ni quimioterapia y el PSA disminuyó en promedio un 4%.

 

Pero las investigaciones posteriores del Dr. Ornish no se detuvieron allí (2008) y encontró hallazgos realmente sorprendentes (9): Tomó muestras de ARN del tejido prostático antes de someter a los pacientes a un cambio radical en su estilo de vida y tres meses después de comenzar con este programa: y el resultado fue concluyente al observar que más de 500 genes vieron modificado su comportamiento, ya que se estimularon los genes que protegen contra el cáncer y se inhibieron los que favorecían el crecimiento tumoral.

 

Estos artículos nos muestran claros ejemplos de medicina basada en la evidencia.


Y siguiendo la misma línea del Dr. Ornish, podemos encontrar evidencias recientes (2009) que apoyan categóricamente el impacto de los cambios de conducta sobre la disminución de contraer cáncer en pacientes que genéticamente tienen un alto riesgo de desarrollarlo: Nos referimos concretamente a los genes BCRA1 y BCRA2 y su estrecha relación con las pacientes portadoras de los mismos, de desarrollar cáncer de mama. Casi el 80 por ciento de las mujeres portadoras de estos genes corren el riesgo de desarrollar un cáncer de mama a lo largo de sus vidas. En un estudio liderado por el Dr. Ghadirian de la Universidad de Montreal, se observó que en esta población de mujeres tan definida, cuanto más frutas y verduras variadas ingerían estas pacientes, más disminuía el riesgo de desarrollar la enfermedad. Llegando a disminuir dicho riesgo en más de un 73 %.  (10).

 

Y otro tanto ocurre con los pacientes portadores de los genes que a nivel prostático potencian las enzimas que metabolizan rápidamente los ácidos grasos omega 6 (ampliamente relacionados con la dieta occidental altamente industrializada). La metabolización de dichos ácidos grasos a nivel prostático genera un terreno inflamatorio que favorece que los microtumores prostáticos malignos deriven en tumores rápidamente agresivos.

 

Los pacientes portadores de dichos genes peligrosos, que consumían pescados ricos en ácidos grasos Omega-3 al menos dos veces por semana, veían reducido hasta 5 veces el riesgo de que los tumores se convirtieran en cánceres agresivos, en relación a la sub población de pacientes que no consumían pescado en absoluto (11).

 

Y aquí tenemos otro ejemplo de cómo los hábitos saludables pueden disminuir al mínimo la expresión de los oncogenes peligrosos.


Para los interesados en profundizar estos temas, sugerimos la consulta de los artículos originales citados al pié de página.


ATENCIÓN: Los conceptos vertidos en el presente escrito son meramente informativos. Desde nuestro punto de vista, los pacientes deben seguir una estrategia especialmente diseñada e individualizada, que tome en cuenta todos los factores que involucran al mismo y a su entorno familiar, con la constante participación de su médico.



Bibliografía recomendada:

 

  1. Foods to Fight Cancer. Essential foods to help and prevent cancer. Authors: Richard Bélivieau, Ph. D. and Denis Gingras, Ph. D. Dorling Kindersley, New York, 2007. 
  2. Assessment of immunologic competence and host reactivity against tumor antigens in breast cancer patients. Prognostic value and rationale use of immunotherapy development. Authors: J.F. Head, F. Wang, R.L. Elliot y J. L. McCoy. Annals of the New York  Academy of  Science 690, 1993, págs. 340 342. 
  3. A Preliminary Study of the Effects of a Single Session of Swedish Massage on Hypothalamic–Pituitary–Adrenal and Immune Function in Normal Individuals Authors: Mark Hyman Rapaport, Pamela Schettler, and Catherine Bresee. The Journal of  Alternative and Complementary Medicine. October 2010, 16(10): 1079-1088.            
  4. Anti Cáncer - Una nueva forma de vida. Author: Dr. David Servan Schreiber. Editorial Espasa, Barcelona. Primera edición en español: Marzo de 2008. 
  5. Spontaneous Regression of Colorectal Cancer: A review of cases from 1900 to 2005. Author: Aldbelrazeq, A. S. (2007). International Journal of Colorectal Didease, 22, 727 – 736. 
  6. Psycho-Social correlates of  ”Spontaneous” Regression in cancer. Autores: D.C. van Baalen, M. J. de Vries y M. T. Gondrie, Totterdam. Departamento de Patología General de la Facultadde Medicina, Universidad Erasmus, 1987. 
  7. Fatal melanoma transferred in a donated kidney 16 years after melanoma surgery. Authors: R. M. MacKie, R. Reid y B Junor. New England Journal of Medicine 348 (6), 2003, págs. 567-568. 
  8. “Intensive life style changes may affect the progression of cancer”. Authors: D. Ornish, G Weindner, W. R. Fair et al, Journal of Urology 174 (3), 2005, pags. 1065 - 1069. 
  9. “Changes in prostate gene expression in men undergoing an intensive nutrition and lifestyle intervention”. Authors: D. Ornish, M.J. Magbanua, G. Weindner. Proceedings of the National Academy of  Sciences, 105, pags.: 8369 – 8374. 
  10. Breast cancer risk in relation to the joint effect of BCRA mutations and diet diversity. Authors: P.Gharidirian, S. Narod, E. Fafard, M. Costa, A. Robidoux y A. Nkondjock. Breast Cancer Research & Treatment, 2009. 
  11. Dietary Omega-3 fatty acids, cyclooxygenase-2 genetic variation, and aggressive cancer risk. Authors: V. Frader, I. Cheng, G, Casey y J. L. Witte. Clinical Cancer Research 15, 2009, pags. 643 – 646. 
  12. Medicina Integrativa; Dr. David Rakel, Fundador y Director del Departamento de Medicina Integrativa de la Universidad de Wisconsin.

Más sobre el Poder del Sistema Inmune

Publicado: feb. 5, 2015

Cuando la palabra CÁNCER se convierte en una bendición

La Dra. Odile Fernández nos relata en este artículo su proceso con la enfermedad del cáncer, desde el diagnóstico a su curación. Un ejemplo para todos aquellos que quieran poner todo lo posible de su parte para superar una enfermedad como el cáncer. Una adecuada alimentación, la correcta gestión de emociones o ejercicio físico son algunas de las recomendaciones que nos realiza la Dra. Odile Fernández.

Leer más
Publicado: ene. 16, 2015

La Consciencia del Sistema Inmune

El sistema inmune (SI) desarrolla un papel fundamental en nuestra salud física y espiritual. Constituye un auténtico cerebro periférico compuesto por linfocitos, esos pequeños vórtices energéticos transmisores de conciencia que vehiculan nuestros pensamientos hasta hacer diana en cada una de las células de nuestro cuerpo.

Leer más
Publicado: jul. 6, 2014

Hola, soy tu sistema inmune

Hola, me presento: soy tu sistema inmune…una especie de cerebro periférico, compuesto por linfocitos, esos pequeños vórtices energéticos transmisores de conciencia que vehiculan tus pensamientos hasta hacer diana en cada una de las células de tu cuerpo. Resido en tus órganos linfoides, en tus amígdalas, en tus ganglios linfáticos, en tu médula ósea y permanezco atento transitando por tu sistema circulatorio de forma incansable desde antes que nacieras y hasta que mueras.

Leer más
Publicado: jul. 4, 2014

Una nueva forma de pensar: el pensamiento integral

Las conclusiones son claras: el ser humano se encuentra en una encrucijada. Necesitamos reconceptualizar de forma radical el mundo de la salud mental, modificar seriamente la práctica clínica basada en la prescripción de fármacos y asumir que no es posible identificar marcadores biológicos de los procesos de salud y enfermedad mental, meros indicadores en el marco de superestructuras mucho más amplias.

Leer más
RSS

Lecturas recomendadas

Medicina integrativa
Medicina integrativa
D. Rakel
Tapa dura - 1248 páginas
Anticáncer: Una nueva forma de vida (ESPASA FORUM)
Anticáncer: Una nueva forma de vida (ESPASA ...
Dr. David ...
Tapa blanda - 360 páginas
EUR 20,85
Anticancer: Prevenir y Vencerlo Estimulando Nuestras Defensas Naturales = Anticancer
Anticancer: Prevenir y Vencerlo Estimulando ...
David Servan-Schreiber
Tapa blanda - 361 páginas
EUR 22,15
USTED PUEDE VENCER EL CANCER
USTED PUEDE VENCER EL CANCER
Ian Gawler
Tapa blanda - 350 páginas